2008-08-06 09:38:45 - NotasDeCine

Escaso interés me había suscitado la noticia de que Leonardo DiCaprio tiene sobre su mesa la posibilidad de encarnar al revolucionario Vladimir Lenin. Considero que sólo hay una moda más deleznable que la del remake indiscriminado, la del biopic. A lo que hay que añadir que, aunque en este caso la adaptación proceda de la madre Rusia (en concreto, del guionista Alexander Borodiansky), es fácil que el asunto acabe contaminado con una megaestrella de por medio.
Eso sí, cuando me he parado un segundo a leer el proyecto, me he quedado loco. Al parecer, la historia girará alrededor de la posible clonación del cerebro del líder soviético, allá por las postrimerías del siglo XX. El replicante volvería al 2024 para (re)iniciar su revolución socialista, sólo que esta vez en territorio enemigo, los Estados Unidos.
Cruce realmente sugerente, aunque no exento de peligros, entre la ciencia-ficción y el biopic. Una especie de política ficción. La película, que se llamará El cerebro de Lenin, tiene algo de argumento trasnochado que me encanta. E, incluso, me estoy aventurando totalmente, veo en ella algo de la inversión del cine de guerra fría (cuando por ejemplo a los soviéticos se los convertía en terroríficos villanos de opereta). Quizá sea una buena manera de engrosar las tuercas a las oxidadas hagiografías al uso (¿la venidera W., a lo mejor?). Pues casi parece que estas se han convertido en el espejo narcotizado de una sociedad que ha transformado a sus noticiarios en la principal emisión de cine de género del planeta.
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