Buscador    
Buscar en:

  Directorio Principal
Portada
Nacional
Internacional
Deportes
Internet
Programas
Juegos
Economia
Famosas
Cine

  Otras Secciones




Principal / Cine

Adiós al último mito


2008-09-28 05:30:24 - NotasDeCine

Paul Newman

Butch Cassidy, Brick Pollitt, Arin Ben Canaan, Eddie Felson, Henry Gondorff son sólo algunos de los personajes por los que será recordado Paul Newman. El genial actor moría el viernes en su casa de Wesport en compañía de sus allegados. Su muerte no por esperada, deja de ser impactante, y significa perder a uno de los actores más grandes que haya dado el séptimo arte.

Newman decidió jubilarse del cine en 2005 (hasta el 2007 trabajó en televisión y doblando en películas, como la de Pixar, Cars), dejando tras de sí una de las carreras más fructíferas. Sus papeles en La Gata sobre el tejado de Zinc, Éxodo, La leyenda del indomable, El Buscavidas, El Largo y Cálido verano, Dulce pájaro de juventud o Dos hombres y un destino y El golpe (dónde compartía protagonismo con su admirado y gran amigo Robert Redford) forman parte ya del imaginario colectivo. La carrera de Newman no decayó en ningún momento, ni siquiera cuándo el actor empezó a envejecer. A pesar de que sus años dorados fueron en la década de los 50 y los 60, el actor siguió participando en películas de gran valor como Veredicto final de Sydney Lumet, El Gran Salto de los hermanos Coen, o su última aparición cinematográfica de la mano de Sam Mendes en Camino a la Perdición. Su dorada trayectoria no se vio compensada con los dorados premios que le hubieran correspondido si la academia fuera una entidad seria. Tan sólo lograría un Oscar como actor de reparto en su retorno al papel de Eddie Felson en El Color del dinero (remake de El buscavidas firmado por Martin Scorsese). Sus otros dos Oscars serían el honorífico en 1985, y otro por su labor humanitaria en 1994. Sin embargo, los premios eran algo que no le sacaban el sueño al famoso actor. En ninguna de las ocasiones asistió a la ceremonia para recoger la estatuilla.

También se labró una carrera como director poco reconocida por crítica, y poco conocida por el gran público, que cuenta con filmes como: Rachel, Rachel, Casta Invencible, Harry e Hijo, o El zoo de cristal. Con su debut Rachel, Rachel optó a 4 Oscars, y logró el Globo de oro a la mejor dirección.

El buscavidas

Aparte de sus inmortales actuaciones, y de ser el guapo por antonomasia (ni mujeres ni hombres lo discuten, sobretodo ellas eran las que caían rendidas al magnetismo que desprendía el actor en cada una de sus escenas), Newman compaginó una vida personal remarcable e admirable. Fue la estrella de Hollywood más anti-glamour. Él aborrecía Holllywood y la farándula que lo rodea. Para él lo más importante eran su mujer, la actriz Joanne Woodward, y sus hijos. A muchos extrañaba que un galán como él se aferrara tan fiel a su matrimonio, y él respondió una vez de esta manera tan elocuente sobre el asunto: “¿Para qué tomarme una hamburguesa por ahí si en casa tengo un solomillo”.

El actor llevó en paralelo a sus labores artísticas un importante trabajo de índole humanitario, con empresas de conservas y salsas de las que destinaba todos sus beneficios a diferentes causas humanitarias. Otra gran pasión del intérprete fueron los coches y las carrereas de coche, que solía practicar hasta muy poco.

Newman llevó una vida digna de respeto y admiración, supo diferenciar su papel de estrella con la de hombre corriente de familia. Dejando tras de sí un legado artístico impagable, y un legado ético y honrado fuera de lo común. Quizás por ello, los medios le dediquen tanta atención a su muerte, cosa que no ocurrió con el fallecimiento de Marlon Brando, otra gran estrella de la misma generación, pero con una vida familiar poco ejemplar y cargada de desgracias.

La muerte de Newman no sólo supone el adiós definitivo de una estrella, de una persona admirable hasta su último suspiro, sino también el adiós del ultimo mito, el adiós a un tipo de cine representado por actores que dejaron imprenta en un Hollywood que creaba mitos e imágenes imborrables. En definitiva, supone la pérdida del último testigo de aquel cine clásico deslumbrante e irrecuperable. Aún quedan vivos algunos exponentes de aquella hornada como los actores Kirk Douglas o Tony Curtis, pero ninguno de ellos llega al nivel de relevancia del actor de la mirada azul. Una mirada que nos llevaremos grabada en la retina hasta el día que emprendamos el mismo viaje que Paul Newman llevó a cabo la noche del viernes. 

Artículos relacionados:Crítica: El Mito de BourneCasey Affleck y Ridley ScottProyectos de Guillermo del ToroLas 50 personas más inteligentesLas últimas horas de Paul NewmanCopyright Zumo de Blogs, S.L © 2008
This feed is for personal, non-commercial use only.
The use of this feed on other websites breaches copyright. If this content is not in your news reader, it makes the page you are viewing an infringement of the copyright. (Digital Fingerprint:
)

Leer Noticia Completa>>



 Lo + Leido
 
 

Copyrihgt 2007 | Todos los derechos quedan reservados según ley vigente.
Afiliados: LaFilaCero - MundoManuales - LaChabola - EstoEsPorno