2008-10-09 00:00:00 - El Pais
La rabia del contribuyente estadounidense sube de tono. No sólo le está tocando limpiar los platos rotos por Wall Street. También está costeando sus festejos. Seis días después de que el Tesoro de EE UU saltara al rescate de la aseguradora AIG, con un préstamo de 85.000 millones de dólares (62.321 millones de euros), la compañía se gastó 443.000 dólares en una fiesta de ejecutivos celebrada en un lujoso complejo hotelero en California.
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