2008-09-05 00:31:00 - El Pais
A una de las cuatro argentinas internadas en un instituto secular católico en Cuenca, los sacerdotes sólo la han dejado llamar una vez por teléfono en doce años. "Fue para hablar con su padre, que se estaba muriendo; cuando llamó, él ya estaba en coma", relata uno de los familiares que denuncia la situación que padecen las mujeres a cargo de los sacerdotes de Servi Trinitatis. Esta persona, que prefiere mantener su anonimato por miedo a las represalias, explica que su familiar entró a los 18 años en el grupo religioso, "secta", según él. Hizo los votos sin decírselo a sus padres. "Ocultar no es mentir", le decían los sacerdotes.
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