Degradación


Existen ciertos indicios de que el clima político de nuestro país se está degradando, sin que sepamos adónde podría llegarse. Algunos empiezan a hablar de crisis política en toda regla (como ha hecho aquí Javier Pérez Royo), que vendría a añadirse a la económica dificultando su salida todavía más. Pero de momento no parece que hayamos llegado hasta ese punto, si entendemos por crisis política la ruptura de las alianzas dominantes y la suspensión de las reglas de juego. Y aquí no se ha llegado todavía hasta ese punto. O mejor dicho, sólo hemos alcanzado el estado de crisis en materia económica, donde la situación resulta en efecto excepcional, lo que ha obligado al Gobierno a tratar de modificar por consenso las reglas de juego alcanzando pactos inéditos en materia tanto laboral y de pensiones como presupuestaria y fiscal. Es verdad que los pactos que se anuncian están muy alejados del gran compromiso nacional que se requiere para compartir colectivamente los ingentes sacrificios necesarios para salir de la crisis. Pero por minimalista que parezca, bienvenido sea ese consenso incipiente, si logra invertir la crispada trayectoria de confrontación bipolar que hasta ahora enfrentaba al Gobierno y la oposición.
2010-03-08 07:00:00

Fuente: El Pais